sábado, 06 de mayo de 2006

El maestro que necesita Cartagena

Por considerarlo interesante, a continuación publicamos el siguiente artículo aparecido en el Diario El Universal de Cartagena.

El maestro que necesita Cartagena

RUBÉN DARÍO ÁLVAREZ P.
El Universal

El maestro que necesita el estudiante cartagenero debe ser una profesional integral, pero sobre todo un ser humano capacitado para enriquecer la vida de los niños y jóvenes que se le encomienden.

Palabras más palabras menos, fue este el espíritu de las conclusiones a que llegó un grupo de docentes de diferentes instituciones educativas de Cartagena durante el foro "¿Cuál es el maestro que requiere el estudiante que tenemos?".

El evento, que tuvo lugar en el "Salón Torreón" de la Universidad San Buenaventura, hace parte de los programas de promoción de desarrollo social que viene ejecutando, desde hace treinta años, la Fundación Mamonal.

La organización se hizo en convenio con la "Fundación de Empresarios por la Educación" en alianza con la Secretaría de Educación Distrital, la Universidad San Buenaventura Seccional Cartagena y el proyecto "Modelos Escolares para la Equidad".

El marco en el que se desarrolló se conoce como "Tertulias entre maestros", "un espacio — explicaron los organizadores— que permite el intercambio de experiencias entre los docentes. Propicia la reflexión sobre las funciones y los roles del quehacer pedagógico, respecto a las demandas de la sociedad. Esto ha despertado el interés de los docentes, quienes han recibido las tertulias como estrategia para expresar su sentir como maestros".

Como ponentes invitados, estuvieron los docentes Ignacio Herrera Domínguez, de la Escuela Normal Superior; y Patricia Salgado Torres, del Centro Educativo Nuestra Señora del Buen Aire, del corregimiento de Pasacaballos.

El perfil del estudiante

En su intervención, la docente Patricia Salgado expuso que el estudiante cartagenero tiene muchos interrogantes, por lo cual la función del docente es ayudarle a encontrar respuestas, dando importancia y significado a esas inquietudes.

Agregó que "todo docente debe tener vocación hacia la educación y saber escuchar. Debe ser capaz de comprender al estudiante y tener como misión la formación de chicos integrales, conscientes de su realidad social y gestores de su propio desarrollo. Pero, por encima de todo, debe ser consciente de qué y para qué enseña.

Por último anotó que "todo buen maestro debe ser investigador, tener en cuenta la pregunta problematizadora, en contexto como plataforma básica de su accionar, saber trabajar en equipo y saber articular conceptos de diferentes disciplinas."

Un docente intelectual

Por su parte, Ignacio Herrera Domínguez opinó que el maestro que necesita Cartagena, debe ser un intelectual.

"Si no funge como tal —acotó—, no se puede llamar maestro. Simplemente eligió el oficio de enseñar y se maneja por el tiempo escolar."

"El maestro de hoy debe manejar dos tiempos: el académico, que es el tiempo en el cual el docente logra que los estudiantes se relacionen con el saber, pero que a veces el directivo docente no lo entiende.

"Debe manejar el tiempo pedagógico, porque tiene que ayudar a realizar su proyecto de vida como maestro.

"Y un tercer tiempo, que es el escolar, el que impone la norma, pero que le ha hecho muchísimo daño a la escuela.

"El maestro debe pensar en la escuela, en el estudiante y en el país. Debe ir más allá de las 24 horas, porque es mejor una cabeza bien puesta que una repleta de información.

"No necesitamos maestros irresponsables intelectualmente. Necesitamos docentes acompañantes, maestros que sepan dominar lo disciplinario y lo pedagógico, pues no basta con saber de la disciplina si no se tiene Pedagogía.

"La Pedagogía no es para enseñar. Es más bien para acompañar. Para enseñar, está la didáctica. Un buen maestro debe, por tanto, ser un emancipador de estructuras mentales, debe ser capaz de que su alumno lo supere. Si no es así, este maestro ha fracasado.

"El maestro no le puede tener miedo a la información. Debe tener claros los estilos cognitivos de los sujetos en el aula de clases. Sin embargo, no puede dejar de reconocer los ritmos de aprendizaje.

"El niño del Piaget es diferente al niño de Pasacaballos, al de El Pozón, al de Pasacaballos, al de Bocagrande, al de Montessori o al de Manga.

"La diferencia entre estos niños es básica y tácitamente la historia. El maestro de hoy debe tener una postura social sobre las estructuras mentales, recordando que ellas no son más que posturas sociales.

"Cuando en una escuela se dé que la comunicación y el poder son muy fuertes, ésta pasa a ser una escuela autocrática y no permite el pensamiento divergente.

"Por eso, el maestro debe tener una actitud permanente y mental hacia la interdisciplinariedad, para entender el fenómeno social y humano llamado educación.

"Los estudiantes son hijos de la época y la escuela no puede desconocer esto.

"Por ello, la expresión enseñanza-aprendizaje debe quedar a un lado, pues el aprendizaje no se puede supeditar a la enseñanza, porque se desconoce al otro.

"Supone esa línea de pensar que el estudiante aprende de forma igual que el maestro y eso le resta la oportunidad de aprender.

"Por eso, hay que pasar a una estructura educativa que privilegie la línea aprendizaje-enseñanza, para que las estrategias entren al aula y se les dé a los alumnos —ahí sí— la oportunidad para que todos aprendan y se pueda hablar de equidad.

"El verdadero maestro presta lo que sabe. Por eso da ejemplos. Por ello ayuda a crear en sus estudiantes una mentalidad hacia el trabajo creativo.

"Necesitamos un maestro que, además de ser intelectual, dé amor, amor más allá del sentimiento. Que lo exprese como una emoción que ayuda a sobrevivir. Que implica reconocer y legitimar la existencia del otro.

"En el aula tenemos personas. No tenemos individuos. Nacemos individuos, pero luego nos hacemos personas. Por eso, en aula, como maestros no podemos ser necrofílicos, maestros que matan intelectualmente a sus chicos, que ridiculizan y estigmatizan a los estudiantes.

"Debemos pasar a ser maestros biofílicos. Debemos, en todo nuestro quehacer, expresar que amamos a la vida, que ayudamos a los estudiantes a que no se duerman en la clase.

"Por eso se deben tener tres compromisos: uno epistemológico, que debe estar ligado a tener una mirada hacia el conocimiento, alcanzar una postura y crear estrategias para enseñar, para producir cambios en la escuela y en la sociedad, para formar ciudadanos en esta aldea global.

"Un compromiso político y ético, entendiendo la política como una postura hacia la sociedad, porque todos somos políticos y el maestro debe generar un espacio para confrontar y para hablar de lo que acontece en la realidad."

Las conclusiones

El maestro que requiere el estudiante que tenemos, es un maestro que todos los días cuando llegue a su aula de clases lo primero que se pregunte y tenga en cuenta es el estudiante que tiene.

El maestro de hoy tiene que ser un poeta. Tiene que hacer que eso que aprenden sus estudiantes lo lleven como un sello en su corazón, como un tatuaje en el brazo.

Tiene que hacer que eso que aprende ese chico tenga tanto valor que nunca se pueda pagar.

Tiene que ser un vendedor, debe saber vender ilusiones.

Tiene que ser un científico: debe tener clara la ley de la relatividad, porque son diferentes tres minutos de recreo y tres minutos en el salón.

Debe ser un sicólogo, papá, doctor, politólogo, juez y árbitro. Pero sobre todo, debe reconocerse como lo que es: un maestro.

Intervenciones del público

—LA PALABRA maestro es sinónimo de sagrado. Cuando se tiene claridad en ello, entonces se puede hablar de transformación. El maestro trasciende la educación, la familia y la escuela. Se requiere que los maestros reflexionen sobre lo que es ser maestros en Cartagena. La ciudad necesita que surjan propuestas pedagógicas que ayuden a crear verdaderas políticas públicas en educación. El maestro no puede ser estrato uno o seis. Debe ser un maestro. Debe tener, primero, conocimiento; y luego, ser un pedagogo.

—PARECE que el maestro ha perdido sus valores. A veces no hay compromiso con los jóvenes ni sentido de pertenencia. Y es, precisamente, eso lo que requieren nuestros estudiantes.

—SER DOCENTE es un compromiso profesional. Pero ser maestro es un compromiso personal.

—EL MAESTRO debe ser comprometido, sincero y comunicativo. Su proceso de aprendizaje-enseñanza debe incluir a los padres del joven, para así superar el divorcio familia-escuela. El maestro debe tener tiempo suficiente para el colegio.

—NUESTRO PROCESO educativo necesita un cambio y éste se inicia cuando el maestro decide articular ese cambio con el quehacer pedagógico. La escuela debe incluir a sus estudiantes y debe estar en sintonía con su contexto.

—LA EDUCACIÓN es una institución en la que todavía la gente cree. Por ello, la universidad debe ponerse a tono con lo ocurre en el contexto y, sobre todo, lo que exige el estudiante de hoy.

—COMO MAESTROS, debemos quitarnos las charreteras de lo privado y donarnos a nuestros estudiantes. Nuestra sociedad está en crisis. La familia está en crisis. Y tenemos que entrar en la cuestión, aunque nuestros salarios no lo compensen.

—EL MAESTRO HOY, ayer o mañana es aquel que se da a su magisterio y lo coloca como su proyecto de vida. Por ello, vibra con él, quiere lo que hace, llega feliz a la escuela, es un profesional de 24 horas y sus clases dejan huellas en la vida de los estudiantes. Trabaja para sí mismo. Se siente maestro en cualquier escenario. Va tras la búsqueda de la realización de su proyecto de vida: ser maestro.

—UN MAESTRO debe tener solidez conceptual, y didáctica y pedagógica

tomado de : http://www.eluniversal.com.co/paginas/diarias/actualidad.htm
Publicado por ingebel @ 11:59 AM | 0 Comentarios | Enviar

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