1) Exprésale todos los días tu amor, con palabras y caricias.
2) Escúchalos siempre con atención y cree en lo que te dicen.
3) Acéptalos como son, no olvides que son menores de edad.
4) Reconóceles sus cualidades, así fortalecerás su autoestima y confianza.
5) Ayúdales a resolver los conflictos mediante el diálogo y facilítales que lleguen a acuerdos de sana convivencia.
6) Dedícales tiempo para la diversión. Juega siempre con ellos.
7) Enséñales con el buen ejemplo.
8) Estimula el aprendizaje valorando sus logros.
9) Conoce, enseña y respeta los derechos de los menores de edad, para garantizar su cumplimiento.
10) Dialoga permanentemente y fortalece en ellos los valores.
Me encanta este decálogo. Es un perfecto resumen de toda una filosofía educativa. Y da gusto leer lo del ejemplo, que últimamente hay tanto escaqueo que ya ni eso se recuerda...